lunes, 13 de junio de 2011

Caminos Separados Cap 8

Capítulo 8

El final del camino


Las agobiantes noticias de Edward me tenían constantemente preocupada, la situación en Chicago era terrible y no quería ni imaginarme cuanto peor era en Kansas, donde Edward estaba, sobre todo tomando en cuenta que él estaba en constante contacto con los enfermos día tras día.

Pero recibir periódicamente sus cartas me hacía mantener la esperanza de que esto pronto acabaría y que todo sería como antes, Edward estaría junto a mi como lo aseguraba en todas sus misivas, pero eso no calmaba la pena que me embargaba. La soledad durante los casi 10 meses había sido casi insoportable, y más con la cantidad de sucesos macabros que estaban sucediendo. Cada día me llegaban noticias de fallecidos, gente conocida, familiares lejanos, algunas compañeras de colegio, gente muy joven con toda una vida por delante, todo era tan deprimente.


A la semana siguiente de la ultima carta de Edward, estuve la mañana completa sentada en el piso junto a la puerta de entrada, no tenía colegio al que ir, ya que estaban todos cerrados o usados como hospitales improvisados. Aguardé allí la llegada del cartero, a veces se atrasaba más días de lo normal en traer las cartas, pero aun así me mantenía inmóvil a la espera de su posible llegada.


Al tener que pasar el día entero en la casa casi había olvidado lo que era andar con el cabello bien recogido o un vestido bien ajustado, menos hablar de prendas refinadas. Para esos días ya nadie se preocupaba de andar bien vestido, nadie salía a las calles a presumir de sus ropajes o sombreros. Ese día estaba usando un largo y simple vestido azul marino con cuello en v y una blusa color perla debajo. El genero era opaco y poco alegre, llevaba las mangas arremangadas hasta los codos y un delantal blanco amarrado a la cintura, pues había estado ayudando a Emily a prepara comida para llevarle a la señora Elizabeth, quien se encargaba de repartirla en los hospitales. Era la única forma en que podía contribuir.

La mañana transcurrió sin que nadie se molestara en golpear la puerta de entrada, mi madre me ordenó que me levantar del piso y que fuera a comer algo si no quería enfermarme, la acompañé a almorzar y luego me dediqué a cocinar con Emily y Sam más comida para los enfermos.

Al día siguiente aguardé nuevamente la mayor parte de la mañana la venida del cartero, pero tampoco apareció. No fue hasta el día jueves que llegó con la correspondencia de toda la semana, pero para sorpresa mía no había ninguna carta de Edward. Esto me alteró mucho, estaba acostumbrada a tener una carta suya cada semana, desde que me había empezado a escribir no había habido ni una sola semana que no recibiera su carta, de algún modo era mi recarga de energía para sobrellevar la semana, pero esta vez no había carta suya.

No le comenté a nadie mis inquietudes, sino que esperé a la tarde, cuando la madre de Edward pasó a buscar la comida que le tenía preparada, le pregunté si ella había recibido carta alguna de Edward, tal vez mi carta se había perdido en el camino.

Pero la señora Elizabeth sorprendida me dijo que su carta tampoco había llegado esta semana, no quise preocuparla como yo lo estaba, así que le dije que lo más probable, es que estuviera muy ocupado realizando su labor. Aun así pude notar la expresión de inquietud que tenía en la cara cuando se despidió.

Por mi parte traté de mantener la calma, mi estabilidad emocional no podía depender únicamente de una carta. Edward debía estar tan ocupado con los enfermos que debía haberse atrasado esta vez, él tenía muchas vidas en sus manos, no podía dejarlas a un lado para preocuparse por enviar una carta a su prometida, sin embargo, jamás se había atrasado antes.

Podía ser tal vez que ambas cartas se hubieran perdido, o que los carteros no hubieran llegado a esa zona de Kansas esta vez. Podían ser tantas opciones, sin embargo tenía una ligera angustia que no tenía nada que ver con los terribles momentos que se estaban viviendo esos días.

Traté de mantener mi mente ocupada en otras cosas, para no pensar en la carta que no había llegado. Pero los días siguieron pasando y ninguna carta llegó a mis manos.

La señora Elizabeth le había enviado ya dos cartas a Edward y ninguna había sido respondida, nadie tenía noticias de él y no había ninguna otra forma de comunicarnos con la base de Kansas donde Edward se encontraba.


El día miércoles de la semana siguiente estaba trabajando en la cocina como de costumbre, cuando tocaron la puerta abrupta e insistentemente. Me sobresalté al oír tal escándalo, así que no esperé a que Sam abriera y fui rápidamente hacia la puerta. Tal vez era el cartero que traía al fin la carta tan esperada, eso me dio una vaga esperanza y hasta sonreí con la idea, mientras caminaba hacia la entrada de la casa.

Era impresionante lo mucho que lo extrañaba con el solo hecho de no haber recibido su carta.

No habían dejado de tocar un solo momento, los golpes eran violentos y me irritó un poco la insistencia, porque ya me encontraba en camino, no era educado que alguien tuviera tan poca paciencia.

Abrí la puerta y me encontré con la madre de Edward, me sorprendió mucho, ya que no la esperaba hasta unas dos horas más. Pensé que tal vez se me había pasado la hora y estaba atrasada, tal vez a eso se debía su insistencia. La miré confundida, algo no encajaba, su rostro, su expresión. Estaba pálida, sus ojos estaban hinchadísimos y las lágrimas no dejaban de caer por sus ojos.

- Edward, mí querido Edward- repetía la Señora Masen- mi Edward, oh Bella.

Entonces cayó al suelo sin parar de llorar, yo la miraba sin comprender nada, asustada sin saber que hacer. En ese momento reparé en que llevaba una carta en las manos. Me arrodillé junto a ella tratando de contenerla, tomé la carta y la leí rápidamente.

Mi cerebro no lograba funcionar bien y reaccionar ante la situación, era como si mis sentidos se hubieran nublado momentáneamente, se me heló todo el cuerpo y no fui capaz de moverme.


Fort Riley, Kansas. -21 de julio de 1919-

Sra. Elizabeth Masen

En conjunto con el equipo de salud del hospital de Fort Riley, Kansas, me he visto en la obligación de enviarle esta misiva, con el motivo de informarle la triste noticia de que su hijo, el estudiante de medicina y ayudante en práctica, Edward Anthony Masen, a fallecido el día Lunes 21 de julio, producto del contagio con la plaga que azota nuestro país, la conocida gripe española.

Le manifiesto mis más sinceras condolencias por el reciente deceso. Además de expresarle nuestra gratitud por los servicios que prestó su hijo para beneficio de la salud de la población de nuestro país.

Sin otro particular se despide atentamente.

El Jefe del hospital de Fort Riley, Kansas.


Mi mundo se despedazó en ese segundo, todo lo que había construido con el paso de los años se hizo añicos en ese momento. Pero mi mente no lograba asimilarlo, es que realmente no era posible, tenía que haber un error, Edward iba a volver para el verano, él me lo había dicho, él me había prometido que volvería. Instintivamente me llevé una mano al corazón de plata que colgaba en mi cuello, él lo había prometido.

Sam llegó corriendo a ver que pasaba en la entrada, ya que el desgarrador llanto de la señora Masen se oía en toda la casa. Se arrodilló junto a nosotras e intentó averiguar que era lo que había sucedido. Tomó la carta que yo sostenía en mis brazos inertes, pero al no saber leer no le sirvió de nada, la dejó a un lado y me tomó por los hombros.


- Señorita Swan, ¿qué ha pasado?, ¿está usted bien?- preguntaba, pero sus palabras no tenían sentido para mi. Podía notar la expresión de real preocupación en su rostro, pero fui incapaz de formular palabra alguna.

Luego llegó Emily, miró con espanto la escena que se desarrollaba ante sus ojos, tomó a la señora Elizabeth, la ayudó a levantarse y la llevó a la salita para que se sentara y tomara un poco de aire, mientras trataban de averiguar que era lo que había sucedido.


Sam me sacudía levemente mientras me seguía preguntando, como no obtuvo respuesta alguna, me tomó en brazos ya que yo no era capas de mover mi cuerpo. Salió a la calle y comenzó a llamar a mi padre a gritos.

Él venía justamente llegando desde la estación de policías, donde trabajaba. Bajó del automóvil y miró horrorizado como Sam me sostenía en sus brazos. Corrió a nuestro encuentro preguntando que había sucedido.


- Bella, pequeña, ¿qué ha pasado?- dijo mirándome con angustia- por Dios Bella, cariño tienes que reaccionar, ¡¿quién ha muerto?!- dijo finalmente.

- Es lo único que ha dicho señor, creo que habla sobre el joven Masen, ya que adentro esta su madre en las mismas condiciones- dijo Sam con impotencia- traía consigo una carta pero no pude saber lo que decía- continuó diciendo.


¿Realmente yo decía eso? No había reparado en que estaba hablando, pero una vez que Sam lo dijo fui consiente de las palabras que salían por mi boca “Se ha ido, ha muerto” lo repetía una y otra vez, como si de esa manera pudiera convencerme a mi misma de esta situación tan descabellada, pero él no podía haber muerto, no tenía sentido. Edward era mi complemento, mi otra mitad, mi vida no estaría completa si él no estaba, era inconcebible que alguien pudiera quedar tan desvalido como quedaría yo si es que él llegara a morir, por eso sabía que era completamente imposible. Y si era así, ¿por qué me encontraba en este estado?, si todo esto era causa de un malentendido ¿por qué mi cuerpo reaccionaba de esta manera? ¿Acaso existía realmente alguna posibilidad de que fuera verdad lo que esa carta decía? Si era así ¿por qué entonces seguía yo con vida?, no tenía sentido que se hubieran llevado a Edward sin llevarme a mi con él. Esa era otra razón para saber que esto era completamente imposible.


- Sam hay que llevarla a su recamara- dijo mi padre desesperado. Y mientras yo seguía divagando sobre las probabilidades de que esto fuera o no fuera real, Sam me condujo nuevamente dentro de la casa.


En el salón estaba la Señora Elizabeth, ahora atendida por Emily y mi madre, ambas intentaban calmarla, pobre de ella, cómo no se daba cuenta que todo esto era un mal entendido. Estaba sentada en uno de los sillones y lloraba desconsoladamente mientras llamaba a Edward. Mi madre se giró para mirarme entrar en los brazos de Sam y corrió hacia mí, cuando la miré noté que también estaba llorando, me sentí muy molesta de que todos hubieran creído semejante barbaridad, como podía ser posible que todos tuvieran tan poca fe en Edward. Él era un excelente doctor y no se habría contagiado de la maldita peste, además había prometido innumerables veces que volvería, en cada una de las cuarenta cartas que me había enviado decía que pronto estaríamos juntos.

Mi madre me abrazó y tomó mi cara entre sus manos.


- Lo siento tanto mi pequeña- dijo desconsolada- no sabes cómo lo siento Bella, se cuánto lo amabas, esto es tan terrible- musitó tapándose la cara con una mano.

- no, no, no, no – dije obstinada - no es cierto, no puede ser cierto- musité.

Miré a mi padre en busca de apoyo, él tenía la carta en sus manos en ese momento y su expresión me dolió en el fondo de mi alma, luego miré nuevamente a la madre de Edward, su torturada expresión me angustio tanto, podía sentir todo su dolor.

- Edwaaard- seguía llamando a gritos- hijooo!

Incluso Emily lloraba, la escena era tan desoladora, sentí como las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas.

- No puede ser verdad- dije entre sollozos- Edward va a volver, en verano, ya debe estar alistándose para regresar, él lo prometió, no puede haber muerto.


Me retorcí en los brazos a Sam obligándolo a soltarme. Cuando mis pies tocaron el piso comencé a correr apartando a todos de mi camino, nadie reaccionó a tiempo para atraparme y logré llegar a la puerta de la cocina que daba hacia el exterior. Ya fuera de la casa corrí desenfrenadamente mientras las lágrimas caían sin control por mi rostro. Escuché gritar mi nombre a mis espaldas pero no me detuve, solo aminoré el paso cuando llegué a los campos, entonces caí de rodillas bajo un gran árbol y grité con todas mis fuerzas mientas me apretaba el estomago con ambos brazos.

Me quedé agachada jadeando, mis brazos aun apretaban mi estomago y las lagrimas seguían su desenfrenado curso habitual.

La angustia y desesperación me invadían, la pena en mi interior iba en aumento y me costaba mucho trabajo respirar adecuadamente. La cabeza comenzó a dolerme, me desgarré la garganta gritando de impotencia, mientras las palabras de la carta aparecían continuamente en mi mente “Edward Anthony Masen ha fallecido el día lunes 21 de julio” él había muerto el día del solsticio de verano, justo cuando comenzaba una nueva etapa, cuando se avecinaba su regreso, cuando nuestra vida juntos iba a empezar.


El pecho me dolía de una manera difícil de explicar, sentía un agujero que me obligaba a mantener los brazos en un vano intento de cerrarlo antes de que me consumiera por completo. Quería morir, necesitaba desesperadamente morir para dejar de sentir el dolor que sentía, no se me ocurría ninguna otra solución posible que pudiera terminar con el sufrimiento que estaba sintiendo, solo la muerte cortaría de manera rápida y permanente todo el dolor que me invadía en ese momento.

Edward lo era todo, era la razón de mi existencia, pero él ya no estaba y no había nada más que yo pudiera desear de la vida, no había nada más para mí. No entendía por qué no moría de una vez. Me retorcí en la tierra y me ovillé de lado sin parar de llorar. Imploré mi muerte en gritos hasta que la oscuridad se adueñó del cielo y de mi vida por completo.




16 comentarios:

  1. no pensé que llegaría tan pronto este momento :( y casi casi se cumplió tu cometido si no fuera por la foto jajajaja :)

    ResponderEliminar
  2. No me encanta en serio! quiero saber que pasa.. es tan atrapanteee que sean un poco mas largoo los capitulooos!

    ResponderEliminar
  3. Edward esta vivo,el corazon de Bella lo sabe,y yo tambien.jeje
    No tardes en actualizar por favor,tu historia me tiene completamente enganchada!

    ResponderEliminar
  4. El dolor mas grande que he sentido en estos dias me los haz proporcionado en este momento. la tristeza se apodero de mi corazon y deje que mis lagrimas salieran disparadas por mis ojos, estoy muy triste apenas si puedo contenerme de gritar en este momento. Dios la angustia es tan grande dentro de mi pecho solo una posibilidad me mantiene cuerda en estos momentos de desesperacion EL ESTA VIVO!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo sabía. Me dí cuenta de que esto iba a pasar desde el capítulo tres, incluso antes de que le dijera a Bella que se hiba a fort Riley. Si no me puse como una loca en este-Porque realmente no me hubiera puesto a llorar, sino a retorcerme y gritar- fue porque ya había enloquecido desde hace cinco capitulos. Tan pronto me dí cuenta, les juro, les juro que me tiré al piso y me puse más histerica que en toda el año entero. Parecía que se me había metido el chamuco, y ya habían pasado diez minutos y seguía sin poder ver el monitor, en serío, cuando la volteaba a ver, me daba histeria y la desesperación de nuevo. Mi mamá preguntó desde su cuarto que si estaba llorando o que, y la verdad no estaba llorando... solo tirada en el suelo retorciendome como loca y evitando gritar para que no vinieran a ver que mosca me había picado... Gracias a dios que no vinieron. Me moría yo también si me veían así. No se si han visto la película de la Pasión de Cristo en la que sale Jim Caviezel... Pues así merito como grita el diablo al final, quería gritar yo. si no me creen, piensen en como reacccionaron ustedes a ver que tanto se parece a como reaccioné yo.

      Eliminar
    2. Créanme que yo estaba igual mientras lo escribía, llorando a mares por el sufrimiento de Bella... =(

      Eliminar
  5. Amigaaaa pero por qué eres tan malaaa?Dios no puede ser!!!tiene que estar vivo,sigue encajando todas mis suposiciones pro se me han saltado hasta lágrimas,qué penaaaaaaa y qué pocos comentarios tienes ehhh?que pasa chicas?no sabéis valorar lo bueno o que?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, está muerto... Claro, si tomamos "vida" como que el corazón late, se tiene temperatura corporal y corre sangre por las venas :) y no he leído más alla de este capítulo para suponer eso. Es demasiado evidente, a menos que no pongas atención.

      Eliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  7. ¡lo sabía, lo sabía! desde el capitulo tres me dí cuenta de que esto iba a pasar, incluso antes de que le dijera a Bella que se iba a Fort Riley! Si no enloquecí en este capitulo fue porque ya había enloquecido cinco capitulos antes!

    ResponderEliminar
  8. Creo que tiene demasiado de luna nueva. Quizá sería más conveniente que Charlie entrara en la casa en vez de que Sam salga con Bella en los brazos a buscar a Charlie. y lo de que dice "se ha ido ha muerto"... ¿No crees que sería mejor que dijera algo así como "No es cierto... él va a regresar"...?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que pasa que Bella en ese momento estaba dividida en dos, entre su subconsciente y su "yo" consciente. Por una parte quería creer con todo su corazón que Edward no estaba muerto, porque non podría soportarlo. Pero por otra parte estaba claro que el había muerto y por eso lo repetía todo el tiempo sin darse cuenta.

      Eliminar
  9. Que horror... ¿En una semana se puso tan mal como para no poder escribir? O dijo que se sentía menos mal de lo que realmente se sentía para no asustar a Bella o de plano era tan horrible esa enfermedad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Edward trato de calmar a Bella por las cartas y de no sonar muy dramático, en realidad el estaba bastante enfermo ya, pero no quería alarmarla!, si te fijas en las fechas de la carta que le llega a Bella y la ultima que le mando Edward puedes calcular mas o menos en cuanto tiempo se agravo.

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...